Duelo y Salud Mental: Entender, sentir y acompañar el proceso de perdida
El duelo es mucho más que la reacción ante la ausencia de un ser querido; es un proceso activo que transforma la manera en que sentimos, pensamos y nos relacionamos con el mundo. Durante este camino, la vida puede perder sentido por momentos, como si la realidad necesitara reconstruirse de una forma nueva e inesperada.
Permitirse sentir el dolor es fundamental. Aunque resulte difícil, aceptarlo como parte natural de la experiencia humana permite avanzar con mayor conciencia y respeto. Como plantea Megan Devine (2017), el duelo no es algo que se “supera” siguiendo etapas o tiempos establecidos, sino una vivencia profundamente personal en la que se aprende a convivir con la ausencia emocional, sino también física.
En contextos donde el sufrimiento suele minimizarse, las personas en duelo pueden sentirse incomprendidas o presionadas a “estar bien”. Por ello, acompañar de manera adecuada implica validar el dolor, ofrecer escucha y evitar imponer ritmos o expectativas externas.
Duelo y salud mental
Las pérdidas significativas pueden impactar de forma profunda la salud mental. Emociones como tristeza intensa, ansiedad, culpa o vacío son reacciones esperadas. También pueden presentarse dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o sensación de desconexión.
Cuando estas manifestaciones se intensifican o se prolongan en el tiempo, es importante reconocer que el duelo requiere acompañamiento y cuidado. Validar el dolor y comprender que necesita tiempo es clave para transitarlo de manera saludable.
Factores que influyen en el duelo
Cada persona vive el duelo de forma distinta. Factores como el vínculo con el ser querido, las circunstancias de la pérdida, el apoyo disponible y la historia emocional influyen en cómo se experimenta este proceso. Como señala William Worden (2009), no existe una única forma correcta de vivir el duelo; cada experiencia es válida y merece respeto.
La autocompasión como apoyo en el duelo
Practicar la autocompasión implica tratarse con amabilidad en medio del dolor, reduciendo la autoexigencia y el juicio. Según Neff (2011), ser compasivos con nosotros mismos nos permite aceptar el sufrimiento como parte de la experiencia humana.
Algunas prácticas sencillas pueden ayudar:
- Hablarse con gentileza y validar lo que se siente.
- Permitirse sentir sin juzgar las emociones.
- Expresar el dolor por escrito.
- Buscar apoyo cuando el peso emocional se vuelve difícil de llevar.
Aceptar y acompañar el dolor es un acto de cuidado personal. Respetar el propio ritmo y reconocer el duelo como parte natural de la vida permite proteger la salud mental y avanzar hacia una transformación interior.
Psi. Eliana Yajaira Cote Bonilla
Psicóloga de la Unidad de duelo de Los Olivos
Referencias:
Devine, M. (2019). Está bien que no estés bien. Ediciones Obelisco.
Neff, K. D. (2011). Sé amable contigo mismo: El arte de la autocompasión. Editorial Urano.
Worden, J. W. (2022). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia (5ª ed.). Editorial Paidós.