Durante mucho tiempo se ha difundido la idea de que el duelo funciona como una escalera: una serie de peldaños que deben subirse uno tras otro hasta alcanzar la aceptación. Sin embargo, quienes han vivido la realidad de una pérdida saben que no es así. El duelo no es lineal ni predecible; se asemeja a un bosque desconocido, sin mapas claros y con cambios que desestabilizan. 

Como explica el Dr. William Worden, el duelo es un fenómeno sistémico que impacta todas las dimensiones del ser humano:

COMO TRANSITAR EL DUELO
  • El cuerpo: agotamiento extremo, opresión en el pecho o alteraciones del sueño.
  •  La mente: desorientación, dificultades de memoria y una persistente neblina mental.
  • El comportamiento: Aislamiento social o, por el contrario, un activismo frenético.
  • La espiritualidad: Cuestionamientos sobre el sentido de la vida y la justicia.
  • Las emociones: Un torbellino de sentimientos que pueden ir desde la anestesia emocional (no sentir nada) hasta una intensidad que asusta por su profundidad.

 

Estas respuestas son normales ante una situación extraordinaria. El duelo no es una enfermedad sino un proceso de adaptación activa. Sentir no es debilidad, sino parte del proceso de aprender a vivir en una realidad que ha cambiado.

La función de las emociones en el proceso de duelo

Tras comprender que el duelo afecta de forma integral al ser humano —desde el cuerpo hasta el pensamiento—, es fundamental detenerse en las emociones. Con frecuencia, la primera reacción es intentar bloquearlas para responder a las exigencias del día a día. Sin embargo, las emociones no son obstáculos, sino señales que orientan lo que se necesita para aprender a vivir con la pérdida.
Cada emoción tiene una razón de ser: ayuda a procesar la realidad de la ausencia. Por ello, comprender su significado y su propósito es clave en este proceso.

1. Anestesia Emocional: El escudo inicial

Como describe Alba Payàs (2010), antes de que emerjan emociones intensas es común sentirse “en pausa” o en incredulidad. No es falta de afecto, sino un mecanismo de protección: la mente actúa como un “fusible” para evitar que el dolor desborde a la persona en los primeros momentos.

2. Tristeza Profunda: El refugio necesario

Es la emoción más representativa, aunque muchas veces evitada por presión social. Según William Worden (2009), cumple una función de “ahorro de energía”: reduce la atención en el exterior y favorece la introspección necesaria para asimilar la ausencia.

3. Culpa: El intento de recuperar el control

Se expresa en pensamientos como “¿y si hubiera…?”. Para Robert Neimeyer (2007), surge como defensa ante la indefensión: puede resultar más tolerable sentirse responsable que aceptar la falta de control. Sanarla implica reconocer que se actuó con los recursos disponibles en ese momento.

4. Ira: Un anclaje en la realidad

Aunque puede generar incomodidad, Kübler-Ross y Kessler (2016) señalan que la ira actúa como un puente. En medio del vacío, ofrece una energía que permite sostenerse. Expresarla de forma segura evita que se estanque.

5. Miedo y la Vulnerabilidad: El vértigo ante lo nuevo

El miedo aparece cuando se rompe la sensación de seguridad. Desde el Modelo de Proceso Dual (Stroebe y Schut), surge al enfrentar una realidad que exige adaptación. Payàs (2010) lo entiende como parte de la “reorganización del apego”: una señal de búsqueda de nuevas formas de sostén.

El duelo no consiste en eliminar el dolor, sino en integrarlo. Como plantean Worden (2018) y Payàs (2010), la adaptación no depende solo del tiempo, sino de cómo se transitan las emociones. Identificarlas, expresarlas y validarlas permite asimilar la pérdida de manera saludable.
Validar implica observar lo que se siente sin juzgarlo, reconociendo que cada emoción cumple un propósito.

 

Eliana Cote 
Psicologa de la Unidad de Duelo Los Olivos Cúcuta
Referencias:
  • Kübler-Ross, E., & Kessler, D. (2016). Sobre el duelo y el dolor: Cómo encontrar sentido al duelo a través de sus cinco etapas. Paidós. 
  • Neimeyer, R. A. (2007). Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo. Paidós. 
  • Payàs, A. (2010). Las tareas del duelo: Psicoterapia de duelo desde un modelo relacional y de apego. Paidós.
  •  Stroebe, M. S., & Schut, H. (2010). The Dual Process Model of Coping with Bereavement: A Decade on [El modelo de proceso dual de afrontamiento del duelo: una década después].
  • Worden, W. J. (2018). El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia (5.ª ed.). Paidós.
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