Existen vínculos que elegimos y se fortalecen con las experiencias de la vida: en los momentos de alegría, instantes difíciles y aprendizajes compartidos. El amor de pareja es uno de esos lazos que se va tejiendo con el tiempo, sostenido por los sueños cumplidos, los retos superados y el proyecto de vida construido en conjunto.
Ese vínculo implica compañía, apoyo y complicidad. Por eso, su ausencia puede convertirse en una de las experiencias más dolorosas de la vida. Para quienes enfrentan la pérdida de la pareja, el duelo no solo representa la ausencia física, sino también asumir el desafío de reorganizar su mundo interno y externo sin la presencia de quien fue su compañero o compañera de vida.
El duelo tras la pérdida de la pareja
El duelo por la pérdida del compañero o compañera de vida marca una realidad atravesada por múltiples cambios. No se trata sólo de la ausencia física, sino también de transitar transformaciones emocionales, sociales y prácticas que impactan la vida cotidiana.
Colin Murray Parkes (2006) señala que la viudez constituye una de las experiencias más significativas y desafiantes del duelo; constituye una de las pérdidas más significativas y con mayor repercusión emocional.
Tristeza intensa y sentimientos de vacío.
Soledad y aislamiento.
Alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse.
Síntomas físicos como cansancio, cambios en el apetito o presión en el pecho.
Esto demuestra que el duelo no es solo emocional, sino también físico.
Reconstruir la identidad después de la pérdida
Más allá del dolor emocional, uno de los grandes retos es la necesidad de reconstruir la identidad. Como explica Robert Neimeyer (2019), el duelo es un proceso de reconstrucción de significado, donde la persona debe reorganizar su historia y responder a preguntas como: ¿quién soy ahora sin mi compañero/a?, ¿cómo redefino mi vida y mis proyectos?
La pareja no sólo representa un vínculo afectivo, sino también un espejo de la propia identidad. Su ausencia obliga a replantear el sentido personal y la manera de estar en el mundo.
Pasos para cuidar de si mismo en el duelo
En medio del dolor, es posible dar pequeños pasos que contribuyan al cuidado emocional y a la adaptación a la nueva realidad. Algunas acciones que pueden ayudar son:
- Escribir un diario personal, para expresar pensamientos, recuerdos y emociones, para darles un lugar y liberar las diferentes emociones que se están experimentando.
- Mantener rutinas básicas de alimentación, descanso y autocuidado, aunque la motivación sea mínima.
- Buscar apoyo en personas de confianza, compartiendo sentimientos sin miedo a ser juzgado.
- Permitirse disfrutar de pequeños momentos, como una caminata, un café, una conversación, sin culpa, como parte del proceso de recuperar energía.
- Explorar actividades nuevas o retomar hobbies, como un recordatorio de que también hay espacios propios más allá de la relación de pareja.
Estos gestos no eliminan el dolor, pero sí representan pasos concretos para sobrellevar la ausencia. Lo importante es realizarlos sin exigencias, recordando que cada pequeña acción puede hacerse a su propio ritmo, sin prisa, y siempre desde la amabilidad hacia uno mismo.
Psi. Eliana Yajaira Cote Bonilla
Psicóloga de la Unidad de duelo de Los Olivos
Bibliografia
Neimeyer, R. A. (2019). Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo. Barcelona: Paidós.
Parkes, C. M. (2006). Amor y pérdida: Las raíces del duelo y sus complicaciones. Barcelona: Gedisa.